Cáncer y fertilidad

Los avances terapéuticos en los últimos años han mejorado la supervivencia de pacientes con cáncer. El 5% de los cánceres afectan a pacientes de menos de 35 años. Actualmente, cerca del 85% de los tumores infantiles y juveniles pueden ser tratados con éxito, con una buena expectativa de vida. Sin embargo, el tratamiento del cáncer ya sea quirúrgico, radiológico o farmacológico, puede afectar severamente y alterar durante largo tiempo o de forma irreversible la fertilidad, tanto femenina como masculina. La radioterapia y quimioterapia comprometen la fertilidad por el efecto citotóxico que se ejerce en la formación de gametos. Numerosos estudios clínicos han demostrado claramente el efecto adverso que la terapia oncológica tiene sobre la fertilidad.

El incremento de la criopreservación de ovocitos empieza después de la introducción de la técnica de vitrificación y el nacimiento del primer bebe logrado con este método en 1999. Usando esta poderosa herramienta, los centros de reproducción asistida han ayudado a las mujeres a criopreservar sus gametos ya sea a través de la vitrificación de ovocitos o incluso de corteza ovárica. Durante los últimos años, se han producido grandes avances en la tecnología de la vitrificación que han mejorado la eficiencia clínica y sus resultados.

El diagnóstico de cáncer provoca un gran efecto emocional y la necesidad de su inmediato tratamiento. En ese momento, cuesta mucho tener en cuenta los potenciales efectos gonadotóxicos del cáncer o de su tratamiento. Sin embargo, tanto pacientes como, sobre todo, médicos y trabajadores de la salud, hemos de estar familiarizados con estas posibilidades y tenerlas en cuenta y ofrecerlas como parte importante del protocolo de actuaciones previas al tratamiento oncológico.

Combinando todos los conocimientos que ahora tenemos sobre vitrificación de ovocitos, junto con los protocolos de estimulación hormonal del ovario incluso en la fase lútea y la efectividad del proceso de la reproducción asistida, podemos afirmar que es posible preservar vidas reproductivas de pacientes con cáncer.

En el caso del varón, la infertilidad secundaria a tratamientos oncológicos puede ser reversible en algunos casos, pero no en todos, por lo cual, el grado de afectación no puede predecirse. Más del 50% de los varones curados de cáncer presentan azoospermia varios años después. Por ello, la criopreservación de semen debería considerarse en situaciones en las cuales se va a aplicar un tratamiento que probablemente afecte a la fertilidad, como en el caso de la enfermedad de Hodgkin, cáncer de testículo, leucemia, linfoma no- Hodgkin y cáncer de tiroides.

La criopreservación de semen debe ofrecerse a todos los pacientes diagnosticados de cáncer tan pronto como sea posible y antes de iniciar cualquier terapia. Los diferentes especialistas implicados en los tratamientos deben conocer, antes de empezar la quimioterapia o radioterapia, los procedimientos que probablemente afectarán la fertilidad, y el manejo del post-tratamiento de la infertilidad.

Se ha publicado que, si bien el 91% de los oncólogos están de acuerdo en que la criopreservación debe ofrecerse a todos los varones oncológicos, sólo el 10% la ofrece habitualmente y el 27% de forma ocasional. Es aconsejable que los pacientes congelen tantos eyaculados como sea posible antes de comenzar el tratamiento oncológico ya que, cuantas más dosis se congelen, más posibilidades futuras de recuperación espermática existirán. Sin embargo, incluso una única muestra de semen de calidad limitada es suficiente para realizar varios ciclos de ICSI.

En Ovoclinic somos expertos en la vitrificación de óvulos, ya que servimos a Ovobank, el primer banco de óvulos de Europa; por lo que podemos ofrecer una elevada tasa de éxito a niveles homogéneos, cercano al 100% de viabilidad en ovocitos y embriones en cualquier estadio.