¿Por qué confiar en el diagnóstico genético preimplantacional?

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La medicina actual es el producto de un gran esfuerzo en laboratorios de investigación a lo largo de todo el mundo. Se han logrado medicinas para combatir enfermedades que en el pasado eran impensables de hacer frente como la que provoca el virus del HIV. Además, procedimientos que antes eran muy complejos y de alto riesgo para el paciente se han convertido hoy en intervenciones de rutina donde la rapidez, seguridad y resultado son infinitamente mejores que en el pasado.

El diagnóstico genético preimplantación (DGP) es una técnica que, como muchas otras, se asemeja a la ciencia ficción pero que hoy en día podemos encontrar casi incorporada plenamente en muchas unidades de reproducción asistida en el mundo. Veremos que, como en otras procedimientos, se puede y debe confiar en el DGP.

Vamos a ver las razones que justifican tal confianza en este procedimiento:

El DGP permite el análisis de la carga genética de los embriones, seleccionando así para la transferencia aquellos que son sanos para las anomalías estudiadas. La información que define cada célula del embrión está en el núcleo. Por tanto, se accede a esa información, se procesa y se interpreta. ¡Lo más sorprendente de todo es que es posible hacerlo eso sin dañar al embrión!

Los pasos en la ejecución de dicho procedimiento podrían resumirse como: Formación del embrión, biopsia de un grupo de células, análisis de las mismas e interpretación del resultado.

Es una técnica que, como todas en medicina, no es un 100% efectiva, pero tiene un altísimo porcentaje de éxito en el análisis. Lleva puesta a punto varios años y se considera que tiene un alto nivel de seguridad. Aquí tendríamos una razón para confiar en la técnica. Seguridad.

Otra importante razón para confiar es su versatilidad a la hora de sus aplicaciones.

Se encuentra utilidad en su uso en multitud de casos o indicaciones.

Una muy importante es la edad materna. Esta tiene un impacto negativo en la cantidad y calidad de los óvulos. Así, óvulos de mujeres con más edad acumulan más alteraciones cromosómicas. Esto se ve reflejado en el porcentaje de embriones euploides (correcto número de cromosomas) y en el número de recién nacidos vivos con técnicas de reproducción asistida. En una mujer de entre 35 y 37 años el porcentaje de embriones euploides es de un 50% con una tasa de nacido vivo de 32% mientras que en mujeres de mayor edad (40-41) el porcentaje de embriones sanos es de un 25% y de recién nacido vivo alrededor de un 12%.

Está indicada también en abortos de repetición. Su causa principal son las alteraciones cromosómicas en el embrión. Por tanto, si conocemos la carga genética, podemos aumentar las posibilidades de evitar dichos abortos.

Otra son los fallos de implantación, que hacen referencia a que el embrión no es capaz de implantar en el útero. Las causas pueden ser embrionarias o relacionadas con el endometrio y su ventana de implantación. Es necesario descartar un problema en el embrión y para ello está indicado realizar dicho análisis genético.

También está indicado cuando existe factor masculino, y con esto nos referimos a que los espermatozoides tienen alguna alteración ya sea a nivel de número, motilidad o carga genética. Normalmente en las muestras seminales alteradas también encontramos fallos a nivel de ADN. Teniendo en cuenta que la mitad de la información genética del embrión es de origen paterno es lógico que cuando se presentan alteraciones en los gametos del varón esté indicado el análisis de los embriones generados para evitar los anteriormente mencionados fallos de implantación o abortos de repetición.

Si se han llegado a analizar restos abortivos previos y se han encontrado alguna alteración genética que los haya provocado, está también indicado el realizar un DGP para evitar que vuelva a darse de nuevo. De la misma manera que si hay un recién nacido vivo con alguna alteración genética.

La herencia genética explica la transmisión de genes entre padres e hijos. En caso de que uno o ambos progenitores sean afectos o portadores de una enfermedad, hay un riesgo determinado para que el bebé esté afecto. Por tanto, es necesario la realización del DGP para descartar la enfermedad.

También, disminuye la tasa de embarazos múltiples. Al poder seleccionar con más precisión el embrión que tiene más probabilidades de implantar se evita la transferencia dos o más embriones. Sabemos que un embarazo múltiple puede conllevar con más frecuencia nacimientos de niños prematuros, hipertensión gestacional, anemias e incluso abortos espontáneos.

Por último, no menos importante, es analizar el coste/beneficio. No es una técnica precisamente barata, pero el beneficio que se consigue puede ser mucho mayor en proporción. Así, nos podemos evitar congelar embriones que sean anómalos y a la vez mantenerlos. De la misma manera, se evitarían transferencias de embriones que darían lugar a fallos de implantación o abortos con el extra coste económico y emocional.

Por tanto, son varias las razones que podemos encontrar para confiar en una de las técnicas más revolucionarias que ha dado la reproducción asistida moderna y de la que se benefician todos los años miles de parejas en todo el mundo.