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¿Qué es la reserva ovárica y cómo saber cuál es la mía?

reserva ovárica

La reserva ovárica es un pilar fundamental para la fertilidad femenina. La capacidad de concebir de manera natural está estrechamente relacionada con la cantidad y calidad de los óvulos presentes en los ovarios, una realidad que cobra aún más importancia a medida que va pasando el tiempo, ya que las posibilidades para concebir van disminuyendo con la edad.

Lamentablemente desde niñas nos enseñan a evitar el embarazo, pero no se nos comenta los límites naturales de la reproducción y la reserva ovárica femenina. 

En este sentido, conocer tu reserva ovárica te permitirá tomar decisiones planificadas sobre tu camino hacia la maternidad. Por eso, si quieres saber cuál es el estado de tu reserva ovárica y cuáles son tus opciones de quedarte embarazada tanto ahora como en el futuro, aquí te explicamos todo lo relacionado con ella.

¿Qué es la reserva ovárica y por qué es tan importante?

La reserva ovárica hace referencia a la cantidad de óvulos con los que una mujer cuenta en sus ovarios en un momento concreto de su vida. Con el tiempo, la reserva ovárica va disminuyendo, especialmente a partir de los 31-35 años, afectando directamente a la fertilidad y dificultando la concepción de forma natural. 

Es cierto que la reserva ovárica no garantiza la fertilidad, pero su valoración puede ser un indicador muy útil para conocer la probabilidad de concepción, siendo especialmente importante para tratamientos de fertilidad, ya que permite personalizar el tratamiento en función de la situación de cada persona. 

Además, para mujeres que desean posponer la maternidad por motivos sociales o por enfermedades que requieran tratamientos agresivos, es un buen indicador de los pasos a seguir. Sin dudarlo, hoy día preservar los óvulos es una excelente elección para ofrecer opciones reproductivas de cara al futuro en este tipo de mujeres jóvenes.

¿Qué factores influyen en la reserva ovárica?

La reserva ovárica está relacionada fundamentalmente por factores biológicos y genéticos, y su disminución es un proceso natural que ocurre con el envejecimiento. No obstante, también puede verse afectada por otros factores como el tabaquismo, la exposición a ciertos químicos, la cirugía o los trastornos ováricos, tratamientos médicos como la radioterapia o la quimioterapia, factores hormonales o enfermedades como la endometriosis o las autoinmunes.

Aunque hay algunos de estos factores que no son modificables, hay medidas que pueden tomarse para mejorar la salud reproductiva en general, como llevar un estilo de vida saludable, controlar los niveles de estrés y tóxicos. 

¿Cómo evaluar tu reserva ovárica?

Ahora que conoces la importancia de la reserva ovárica, es el momento de responder la pregunta clave: ¿cómo puedes saber el estado de tu reserva ovárica? Existen distintas formas de evaluar la reserva ovárica. A continuación, te explicamos cuáles son las más comunes. 

1. Pruebas de hormonas

Sin duda la medición con una analítica sanguínea de la AMH hormona antimülleriana es el mejor indicador de la reserva ovárica. Para la extracción de esta hormona no necesitas ninguna preparación previa e incluso puedes hacerla si tomas tu píldora anticonceptiva habitual sin suspenderla. 

También pueden medirse otros valores hormonales como FSH en etapa inicial del ciclo, pero esta última puede presentar mucha fluctuación y no es la hormona de elección a día de hoy. 

2. Recuento de folículos antrales

Una forma adicional a la analítica para evaluar la reserva ovárica, es mediante un ultrasonido transvaginal para contar los folículos antrales. Los folículos son como “las casitas” donde se encuentran los óvulos en sus diferentes etapas. Vemos los folículos puesto que los óvulos son microscópicos y no se ven en un monitor por su límite de resolución. 

¿Existen tratamientos específicos para mujeres con baja reserva ovárica?

Sí, existen tratamientos específicos para mujeres con baja reserva ovárica, aunque es importante tener en cuenta que la eficacia de estos tratamientos puede variar según la situación individual, edad y otras causas en la pareja que lleven a tener que realizar una técnica de reproducción asistida. Algunas opciones son las siguientes:

  • Fecundación in Vitro (FIV) con óvulos propios: se estimulan los ovarios con tratamiento hormonal con seguimiento ecográfico con el objetivo que crezcan un número mayor al fisiológico natural. Posteriormente se extraen quirúrgicamente y se fertilizan en un laboratorio 
  • Inyección de esperma intracitoplasmática (ICSI): aquí también se estimulan hormonalmente los ovarios y la ICSI es una técnica en la que un espermatozoide se inyecta directamente en un óvulo maduro para lograr la fecundación.  Hoy en día es la técnica de elección 
  • Estimulaciones bajo protocolos de doble estimulación (DUOSTIM): con el objetivo de acumular más ovocitos para poder realizar la ICSI. Estimulando en diferentes etapas del ciclo de la mujer la producción de óvulos.
  • Donación de óvulos: para algunas mujeres con baja reserva ovárica, la donación de óvulos puede ser una opción, lo que implica usar óvulos donados por otra mujer (donante joven) para realizar la ICSI. 
  • Terapias coadyuvantes de rejuvenecimiento ovárico y otras para mejorar la respuesta ovárica: fármacos coadyuvantes, PRP, etc. Sin embargo, la eficacia de estos tratamientos puede ser variable y faltan aún muchos estudios para confirmar su efectividad a nivel científico.

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