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Compatibilidad genética: ¿qué es y por qué es importante?

Programa de Garantía de Embarazo Seguro

Puede que alguna vez hayas oído hablar sobre la compatibilidad genética. Pero, ¿sabes qué significa exactamente y por qué es tan importante? La compatibilidad genética es fundamental para asegurar que los futuros hijos no sufran  enfermedades hereditarias,   para ello se realizan distintas pruebas de compatibilidad de los genes de los padres antes de la concepción. 

No obstante, hay que tener en cuenta que la compatibilidad genética va más allá de simplemente evitar enfermedades genéticas, estando estrechamente relacionada con la salud y el bienestar general de la descendencia. 

De hecho, la compatibilidad genética puede influir positivamente en aspectos como el desarrollo físico, cognitivo y emocional de los hijos, así como en su capacidad para enfrentar problemas médicos y ambientales en el futuro. 

¿Qué es la compatibilidad genética?

La compatibilidad genética es la capacidad de dos personas para tener descendencia sana, libre de enfermedades congénitas. 

La compatibilidad genética consiste en la ausencia de genes recesivos que puedan causar trastornos genéticos en la descendencia, como pueden ser enfermedades metabólicas, los trastornos del desarrollo o las malformaciones congénitas. 

¿Por qué es importante la compatibilidad genética?

Las enfermedades genéticas pueden afectar no solo la salud física de los hijos, sino también su calidad de vida y su capacidad para desarrollarse plenamente. 

Si dos personas que son portadoras del mismo gen recesivo para una enfermedad genética hereditaria deciden tener hijos, existe un riesgo del 25% de que sus hijos hereden ambos genes recesivos y terminen desarrollándola. Algo que puede evitarse si se realizan las pruebas de compatibilidad antes del embarazo.

Por eso, las pruebas de compatibilidad genética son esenciales para tomar medidas que permitan proteger la salud de la descendencia.

Cómo determinar la compatibilidad genética

Las pruebas genéticas preconcepcionales son una herramienta muy útil para determinar la compatibilidad genética entre dos individuos antes de concebir. Gracias a ellas, podemos identificar portadores de enfermedades genéticas recesivas y tomar medidas.

Además, los asesores genéticos pueden ayudar a las parejas a entender el riesgo genético relacionado con su historial familiar.

Beneficios de conocer la compatibilidad genética

Conocer la compatibilidad genética antes de concebir puede proporcionar diversos beneficios tanto para las parejas como para los futuros hijos.

1. Reducción del riesgo de enfermedades genéticas

Además de reducir el riesgo de enfermedades genéticas, conocer la compatibilidad genética puede tener un impacto muy significativo en la vida familiar, como el hecho de poder realizar una mejor planificación familiar. Este tipo de pruebas permiten evaluar los potenciales riesgos y decidir cuál es el mejor momento para concebir.

2. Planificación familiar informada

Otro beneficio importante es la posibilidad de recurrir a técnicas avanzadas de reproducción asistida para seleccionar embriones sin riesgos genéticos. Por ejemplo, la Fecundación in Vitro (FIV) con Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP) permite a los médicos analizar la composición genética de los embriones antes de la implantación, aumentando así las posibilidades de tener un hijo sano y sin enfermedades genéticas.

3. Tranquilidad emocional

Además, conocer la compatibilidad genética puede proporcionarnos una mayor tranquilidad emocional durante el embarazo y el proceso de crianza. El simple hecho de saber que hemos tomado medidas para reducir el riesgo de enfermedades genéticas en nuestra descendencia puede aliviar la ansiedad y el estrés relacionados con la salud de nuestros hijos. Esto puede ayudar a mejorar la experiencia general del embarazo y permitir que las parejas disfruten plenamente de la llegada de su hijo.

En definitiva, la compatibilidad genética es un factor fundamental que debemos valorar si queremos tener hijos sanos. De esta forma, es posible reducir los riesgos de transmisión de enfermedades a nuestra descendencia. 

Por eso, si tú y tu pareja estáis pensando en ser padres, no dudéis en consultar con un profesional especializado en salud genética para que pueda informaros y asesoraros al respecto.

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