Skip to main content Scroll Top

Variedad familiar gracias a la evolución de la reproducción asistida

Evolución Reproducción asistida

Solo con pasear por la calle basta para ver la variedad de familias que existen. Hay familias monoparentales y biparentales, biparentales homosexuales y biparentales heterosexuales, y así un sinfín más de opciones. Con motivo del Día Internacional de las Familias, profundizaremos en el obligado impacto de la fertilidad en las familias y cómo ayuda a ello la reproducción asistida.

La reproducción asistida humana tiene como principal objetivo lograr que personas con problemas reproductivos consigan alcanzar su sueño de ser padres o madres. Desde el inicio de la reproducción asistida hasta la actualidad ha habido una evolución muy grande. Al principio, solo se podían solucionar problemas sencillos en los que se medicaba a las pacientes para poder conocer el momento en el que ovulaban y tratarlas mediante coitos programados.

Posteriormente, se pudieron empezar a realizar las inseminaciones artificiales. Para ello, el semen se trataba y se ponía en el útero en el momento en el que la paciente ovulaba. De esta manera, el recorrido que el semen tenía que realizar era menor. Más tarde, se empezaron a extraer los ovocitos a las pacientes de manera que después se ponían en gotas con una alta concentración de semen, y así comenzó a llevarse a cabo la fecundación in vitro convencional.

Por último, se comenzó a introducir mediante la técnica de ICSI el espermatozoide en el interior del ovocito. Los embriones que se generaban se mantenían durante dos días, luego tres, luego cinco, posteriormente seis y, actualmente, hasta siete dentro de los incubadores.

Por otra parte, antes se transferían unos tres embriones, luego dos y ahora mismo uno, puesto que la probabilidad de éxito es muy elevada. Además, los embriones que sobraban eran descartados porque la vitrificación no estaba puesta a punto; ahora, los embriones sobrantes o si la paciente no tiene la posibilidad de transferirse en fresco, se pueden congelar sabiendo que la tasa de éxito de la desvitrificación será muy elevada.

También la evolución en las técnicas de reproducción asistida ha permitido conocer la dotación cromosómica de los embriones, incluso conocer si portan algún tipo de enfermedad genética. Esto es posible con la biopsia embrionaria. Inicialmente se realizaba con embriones en día 3 de desarrollo, pero, actualmente, se puede hacer la biopsia en estadio de blastocisto, momento en el que es obligatorio que se realice una vitrificación de los embriones (que no supone un riesgo por la alta tasa de supervivencia a la desvitrificación) y se solucionan todas las desventajas a las que se puede enfrentar con biopsia de blastómeras. Por ejemplo, no poder identificar los embriones mosaicos.

En la actualidad, muchos de los problemas que hace años impedían tener descendientes han sido solventados. Sin embargo, quedan aún muchos por investigar.

La desinformación: un obstáculo en la reproducción asistida

Uno de los principales problemas a los que se enfrentan los profesionales cada día en las clínicas de reproducción asistida es la desinformación. Desgraciadamente, perder el momento reproductivo idóneo puede hacer que no se puedan tener hijos, pero para que esto no ocurra, debemos tener una red de difusión. Vayamos a la práctica:

Preguntas frecuentes en RA

¿Cuántas personas sabéis que las mujeres nacen con un número de óvulos y que conforme van pasando los años cada vez tienen menos? Probablemente, el conocer este dato haría que muchas mujeres se midieran la reserva ovárica en diferentes momentos de su vida. Y en el caso de tener una reserva ovárica baja o un fallo ovárico precoz, no se tuvieran que enfrentar a una consulta de esterilidad a los 32 años en las que se hablaría de la donación de ovocitos, puesto que se habría podido identificar este problema a tiempo.

¿Significa esto que de manera obligada hay que ser madre pronto o pasar a donación de óvulos? Por supuesto que no. Tan solo significa que se debe preservar la fertilidad de cada mujer. Es decir, vitrificar los óvulos y mantenerlos el tiempo que se desee antes de ser madres. En ese momento, se descongelarían para generar embriones y realizar las transferencias.

Si se tiene un fallo ovárico precoz y no se ha vitrificado, ¿hay alternativas? Hoy en día es uno de los campos para los que más se está investigando. Actualmente, la opción es realizar una donación de óvulos.

Además, no debemos olvidar que el ritmo de vida que actualmente llevamos hace que la maternidad se retrase, es decir, que una gran parte de la población no se planteen ser padres antes de los 35 años. En el caso de los hombres, no hay problema porque generan de manera continua semen, por lo que si tienen un esperma patológico, no dependerá de la edad, más bien de las condiciones ambientales, personales o de salud propia. Incluso hay fórmulas que permiten la mejora de la calidad espermática.

¿Qué pasa con las mujeres entonces? A partir de los 35 años, se experimenta un aumento en la probabilidad de que se de un error en la separación de los cromosomas. Puede, por tanto, suceder que uno o más de los 23 pares cromosómicos no se separen por igual y que la carga genética que contengan los ovocitos presenten un exceso o defecto. De este modo, la posibilidad de que haya abortos, embarazos de niños no compatibles con la vida o embarazos de niños con enfermedades compatibles con la vida como síndrome de Down o síndrome de Turner aumentan.

¿Es, por tanto, necesario ser madre antes de los 35 años? No, pero sí haber realizado la vitrificación de los óvulos antes de los 35 años para que cuando se quiera ser madre, se haga con ovocitos de 28, 30 o 32 años, es decir, con la edad en la que se preservó.

¿Pero eso tiene un coste? Sí, cada año habría que pagar el mantenimiento de esos gametos, puesto que deben estar a la temperatura adecuada para que su conservación se realice sin riesgos de que pierdan las condiciones óptimas para su futura supervivencia.

¿Y qué pasa si al final no hace falta usarlos porque se es madre de manera natural? En ese caso, se podría donar a otras parejas (siempre que se cumpla con determinados requisitos), donarlos a la ciencia o bien cesar la conservación de estas células con 50 años.

¿Y se tendría que pagar hasta los 50 años el mantenimiento si no se quiere hacer ninguna de las anteriores opciones? Así es. La congelación de óvulos es un seguro para ser madre en el futuro por si algo sucede.

Entradas relacionadas