Si tú o tu pareja tenéis VIH y estáis pensando en ser padres, es normal que os surjan muchas dudas y preocupaciones.
Debes saber que, en los últimos años, los avances médicos han logrado mejorar considerablemente la calidad de vida de las personas que padecen la enfermedad, permitiendo que muchas parejas puedan formar una familia.
Pero, ¿se puede tener un hijo cuando se tiene VIH? ¿Qué posibilidades hay de transmitir la enfermedad al bebé y cómo podemos evitarlo? A continuación, te explicamos cuáles son los mejores procedimientos para tener un hijo si tienes VIH y cómo se llevan a cabo el seguimiento y el parto en estos casos.
¿Se puede tener un hijo cuando se tiene VIH?
Sí, es posible tener un hijo cuando se tiene VIH. Con el tratamiento adecuado y niveles de virus indetectables pueden tener hijos sanos. Eso sí, es muy importante realizar una adecuada planificación y coordinación del embarazo con el médico para seguir todas las precauciones necesarias.
Para las parejas serodiscordantes (donde solo uno de los miembros tiene VIH), existen tratamientos específicos. En el caso de hombres seropositivos, con una FIV con semen previamente lavado, se reducen los riesgos de transmisión a la mujer. En el caso de las mujeres seropositivas, para concebir, es necesario que la carga viral sea indetectable.
¿Cómo evitar transmitir el VIH al bebé?
Los tratamientos antirretrovirales, el parto por cesárea, si la carga viral es detectable y la alimentación a base de leche de fórmula son algunas de las medidas que suelen seguirse para evitar la transmisión de la enfermedad al bebé.
Uso de medicamentos antirretrovirales
A la hora de prevenir la transmisión del VIH al bebé, lo más importante es el uso de medicamentos antirretrovirales para disminuir la carga viral a niveles indetectables y reducir drásticamente el riesgo de transmisión.
Cesárea y lactancia
En algunos casos, cuando la carga viral no es indetectable, es aconsejable programar una césarea para reducir el riesgo de transmisión durante el parto. Además, la lactancia materna está totalmente desaconsejada, ya que el virus podría estar presente en la leche materna. En su lugar, se recomienda el uso de fórmulas infantiles.
Tratamiento del recién nacido
Para proteger a los bebés de cualquier virus que puedan haber adquirido durante el parto, es recomendable que reciban medicamentos antirretrovirales inmediatamente después del nacimiento, al menos entre 4 y 6 semanas. Además, deben realizarse pruebas periódicas para comprobar si está sano.
Tratamientos de reproducción asistida: la mejor solución para parejas con VIH
Para parejas en las que el hombre es seropositivo, la forma más segura de lograr el embarazo es el lavado seminal con carga viral indetectable en semén y la posterior FIV
Si el riesgo de transmisión persiste, otra opción puede ser el uso de semen de donante. De esta forma, se elimina por completo la posibilidad de transmitir el VIH al bebé.
En el caso de mujeres seropositivas, la inseminación artificial o la fecundación in vitro (FIV) también son las opciones más viables, siempre que la carga viral sea indetectable o muy baja. Para ello, es necesario obtener un informe médico favorable antes de proceder.
Cómo es el seguimiento de un embarazo con VIH
El seguimiento de un embarazo en mujeres con VIH requiere un control mucho más estricto que en una gestación normal. Por lo general, este tipo de embarazos son controlados en Unidades de Alto Riesgo dentro de un hospital, con un equipo multidisciplinar que incluye ginecólogos, internistas y neonatólogos.
Durante el embarazo, se llevan a cabo análisis y ecografías cada cuatro semanas para monitorear la salud del feto y evitar cualquier tipo de complicación. Además, debe hacerse un control periódico de la carga viral y los linfocitos de la madre para garantizar que la enfermedad esté perfectamente controlada.
¿Cómo es un parto con VIH?
El parto es uno de los momentos más críticos. Para reducir los riesgos de transmisión, es fundamental que la mujer llegue al parto con la menor carga viral posible. Por eso, si la carga viral no es indetectable, suele recomendarse una cesárea programada.
Además, la administración de medicamentos antirretrovirales adicionales a la madre junto con las medidas preventivas adecuadas, logran reducir los riesgos a niveles extremadamente bajos.
En definitiva, en la actualidad, tener VIH no es un impedimento para formar una familia, pudiendo tener hijos perfectamente sanos siempre que el embarazo sea planificado con cuidado y se sigan las recomendaciones médicas.
Si tienes VIH y estás pensando en quedarte embarazada, consulta un especialista en fertilidad para que pueda informarte sobre las opciones disponibles y diseñar un plan que te permita hacer realidad tu deseo con todas las garantías de seguridad.













