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Clasificación y formas de úteros

Clasificación y Tipos de útero

El útero constituye una de las partes del cuerpo más importantes, ya que se trata de un órgano que pertenece al aparato reproductor femenino. El término procede del latín otros y también se conoce como matriz o seno materno. El útero de una mujer recuerda a la apariencia de una pera, es hueco y se sitúa en la pelvis, entre las trompas y los ovarios. Su tamaño en una mujer adulta es de 6 a 8 centímetros de longitud y unos 5 centímetros de anchura (aproximadamente). En ginecología y reproducción asistida el útero es uno de los protagonistas que hace posible que ocurra la implantación embrionaria y posterior, desarrollo del feto.

¿CUÁL ES LA FORMA COMÚN?

Es posible dividir al útero en cuello, Istmo y cuerpo. La base se orienta hacia arriba y adelante, mientras que el cuello se dirige ligeramente hacia atrás.

  • Cérvix o cuello de útero: la zona más inferior, situada en el interior de la vagina, llamada así por ser de forma más alargada y estrecha, comunicando la vagina y la cavidad uterina.
  • Cuerpo del útero: la parte más ancha, situada por encima del cuello. Dicho cuerpo del útero está constituido por dos capas. La más interna se denomina endometrio, clave para la implantación de embrión. Por fuera se sitúa la capa muscular o miometrio, con capacidad de contraerse durante el parto.

CLASIFICACIÓN DEL ÚTERO SEGÚN FISIONOMÍA

Las anomalías congénitas del útero se clasifican dependiendo del defecto producido durante el desarrollo de este órgano en la época embrionaria. Estas malformaciones específicas también se denominan anomalías malherianas. Una anomalía congénita de la vagina o del útero puede reducir la capacidad de la mujer de quedarse embarazada o impedir que el embrión que lleva llegue a término: fallos de implantación o abortos espontáneos.

Asimismo, uno de los tumores malignos y enemigos de las mujeres es el conocido cáncer de útero. Aunque es más común en mujeres menopaúsicas, en Ovoclinic, como clínica de reproducción asistida, apostamos por la prevención para detectar cualquier indicio de cáncer desde su inicio para evitar causas mayores. La citología o pap-test anual, la ecografía, la revisión ginecológica periódica y llevar una vida lo más sana posible son de gran ayuda.

Según su fisonomía, la Sociedad Europea de Reproducción Asistida (ESHRE) clasifica los úteros en seis categorías:

Útero “normal”

Es una cavidad hueca, sin obstrucciones, crecimientos ni hemorragias internas, con forma de pera al revés, con un área más pequeña en la parte inferior que conecta con el cuello uterino y una parte superior rodeada de una pared o zona muscular lisa.

Útero dismórfico

Los más habituales son los úteros en T, cuya cavidad tiene esta forma particular y no la conocida forma triangular asociada a un útero normal. Se diferencia del útero normal por sus paredes, que son mucho más gruesas y la cavidad es más pequeña.

Útero septo o septado

En este tipo de úteros, existe una pared central interna que divide el útero en dos partes similares. En algunas ocasiones, esta morfología uterina puede ser responsable de la incorrecta implantación del embrión o de abortos espontáneos.

Útero bicorne

El útero está dividido “completamente” en dos partes o zonas bien diferenciadas. Los úteros bicornes presentan una malformación total que implica a las tres capas de la pared uterina (endometrio, miometrio y perimetrio).

Útero unicorne

En este tipo de útero únicamente se ha desarrollado la mitad del útero, por lo que su tamaño es muy pequeño en comparación con un útero normal.

Agenesias

Son úteros que no han llegado a desarrollarse total o parcialmente. En ocasiones, la mujer puede nacer sin útero.

Desde Ovoclinic, aconsejamos realizar el diagnóstico de alguna de estas malformaciones uterinas con métodos como la Histeroscopia, la Resonancia Magnética Nuclear o la ecografía 3D.
Con el diagnóstico, en muchos casos, se pueden realizar técnicas de remodelado de la cavidad o, también llamadas Metroplastias, que nos ayudan mucho a mejorar el pronóstico y la posibilidad de implantación en pacientes con alguna de estas condiciones.

EL ÚTERO EN EL EMBARAZO Y EL POSPARTO

Durante los nueve meses de embarazo, el útero aumenta de tamaño de forma diferencial. Un útero normal (sin embarazo) mide unos ocho centímetros y pesa unos 50-60 gramos. Cuando alcanza su máximo tamaño en el embarazo, puede llegar a los dos kilos. De ahí que la mujer note grandes cambios durante el primer trimestre de gestación.

Del mismo modo, después de dar a luz, el útero emprende el camino en sentido contrario: se reduce hasta alcanzar su forma original. Los entuertos, las contracciones que se producen después del parto, ayudan al útero a recuperar su tamaño en los días posteriores al nacimiento.